
Hoy domingo me desperté tarde como debe ser, con algunos pensamientos raros en la cabeza que me mantuvieron aún más tiempo sobre la cama, luego el "desayuno dominical" (papaya+jugo de frutas+tamal+pan+café con leche), todo esto acompañado de una amena charla con la familia.
Más tarde mi papá decidió llevarnos a comer algo rico, fuimos a Rústica (buffet noooo!...pero al final dije si :D), mucha gente, mucha comida, mucha música criolla(extrañaba almorzar escuchando a Eva Ayllón y toda su gentita). Luego unas vueltas al parque para sentir que algo hacemos por nuestro bombardeado cuerpo.
Luego, mi papá decidió otra vez que vayamos al Circuito mágico del agua, no sabía q tenía de mágico hasta q lo vi y vi a la gente que estaba ahí, asombrada, maravillada, feliz y no solo los niños, también los abuelos, los patas super serios que difícilmente sueltan una sonrisa, las madres amargadas que andan sermoneando a sus hijos, TODOS. Lo que se puede hacer con agua e imaginación, bueno y mucho dinero, tiempo, bla bla bla.
También hay un túnel donde se ven fotografías de las obras que se han realizado en lima entre el 2003 y 2007(muchas), pero eso no es lo que quería contar, es que vi a 2 chicos que estaban en mi colegio, creo q eran 2 o 3 años mayores que yo y de repente vi a uno más, que en realidad no era uno más, era S., el que me gustaba cuando aún usaba formador, el que una vez me levantó cuando resbalé en esa maldita bajadita que hay en la puerta de mi cole, el de los ojos verdes más bellos que he visto, el que tenía un cabello divino que seguramente era lavado con shampoo johnson para que ese color casi rubio brille y se revolotee con el aire...creo q fue mucho.
Bueno ya no es así como lo describí, es totalmente distinto, estaba con una polera ploma muy ancha y no lo digo porque le quedara holgada...lo vi tan...normal, cosa rara porque de niña pensaba que era el chico más guapo de todo el colegio, el mejor, hasta me peleaba con una amiga por el, cosa de la que ahora nos reímos cada vez que nos acordamos. Lo único que no cambia es la mirada, los ojos...veeeeerdes hermosos.
Sin duda lo mejor de todo este paseo fue al final cuando escuché una canción de mi infancia:"sube a mi nube nubeluz su-su-su-sube su-su-su-sube", fui apresurada siguiendo la música y era una pileta que soltaba chorros de agua al compás de esa nostálgica canción, acompañada de luces multicolores y de un niño, uno solo, que gozaba de toda el agua, de todo este juego, sin importarle si le caía agua en la cara o si alguien pasaba y se reía cuando resbalaba. Era solo él y el agua, sentí una inmensa alegría, como si yo fuera él, quise saber quienes eran sus padres, porque seguramente el niño nunca olvidará ese momento. Ahora, me imagino que cuando sea grande recordará este día y agradecerá a sus padres por dejarlo ser niño.

